Vie. Abr 3rd, 2020

Análisis Narcos: Rise of the Cartels. Plomo en cantidades industriales

Narcos: Rise of the Cartels nos sumerge en la guerra entre el cártel de Medellín y la DEA en un juego de estrategia por turnos repleto de acción y plomo.

Narcos análisis

Narcos ha sido una de las series más exitosas de los últimos años. La creación de Netflix recibió una gran acogida en un buen número de países, una historia en la que descubrimos los comienzos, llegada a la cumbre y caída de Pablo Escobar y que presumía de un reparto en el que se mezclaban estrellas consolidadas con caras nuevas que no desentonaban en absoluto.

Ese éxito no ha pasado desapercibido en el mundo de los videojuegos, y han sido Kuju y Curve Digital quienes se han aventurado en el lanzamiento de Narcos: Rise of the Cartels, un juego de estrategia por turnos que pone el enfoque en la guerra entre el cártel de Medellín y la DEA (Administración para el Control de Drogas) y en el que, ante todo, vamos a repartir plomo, mucho plomo.

Un XCOM con personalidad propia

Trasladar el mundo de Narcos a nuestros PCs y consolas no es una tarea sencilla a menos que se tenga una idea clara. Eso mismo es de lo que presume Kuju a la hora de presentarnos un juego de estrategia por turnos que nos recuerda en todo momento a los geniales XCOM, aunque con ciertos destellos que le dotan de personalidad propia.

Como imaginaréis, cada escenario está compuesto por un buen número de zonas delimitadas por cuadrados en las que podemos movernos, muchas de ellas con parapetos en los que protegernos de la munición enemiga. El componente estratégico aumenta en el momento en el que descubrimos que los diferentes personajes, ya sean protagonistas o contratados, tienen un rol definido. De este modo, debemos tener claro qué unidades utilizar para salir al ataque y cuáles para mantenerse en un segundo plano como apoyo, ya que no es lo mismo disparar de lejos con una escopeta que con un rifle, del mismo modo que no es lo mismo salir a por todas con dos personajes que tengan habilidades individuales que hacerlo con al menos uno que otorgue ventajas en zona.

Una de las peculiaridades, quizá la más llamativa de todas, llega con el «cambio de género» que se registra en momentos puntuales de la partida. Cuando tenemos la posibilidad de realizar un contraataque, Narcos: Rise of The Cartels nos permite controlar el arma directamente como si de un shooter se tratara, algo que obliga al jugador a estar en alerta permanente y que, sin lugar a dudas, es todo un acierto a la hora de ofrecer variedad para un juego que, a grandes rasgos, termina fallando en su idea inicial.

Sí, la premisa es la de ofrecernos combates repletos de estrategia a través del uso de personajes con diferentes armas y habilidades, pero al final todo se resumen en ir a por todos y cada uno de los enemigos y ajusticiarlos, sin importar demasiado el orden, la colocación o la formación inicial que escojamos. En todo caso, que podamos ir por la vía rápida no impide que nosotros mismos estemos en disposición de darle un toque más estratégico a la acción, de modo que está en nuestra mano hacer que las partidas sean entretenidas o más aburridas que un maratón de vídeos de Álex Ubago.

¿En qué bando estás?

Otro de los puntos fuertes de Narcos: Rise of the Cartels es que podemos actuar como cualquiera de los dos bandos protagonistas. En un principio solo podremos combatir el crimen con la DEA bajo el liderazgo de Steve Murphy, pero no tardaremos mucho en ayudar a Pablo Escobar en la tarea de incrementar el poder de su imperio. Cada campaña cuenta una historia diferente, aunque tienen situaciones compartidas, y lo que es más importante, nos muestran un buen número de escenarios similares a los vistos en la serie, de modo que todos los fanáticos de la obra de Netflix encontrarán un plus de emoción al rememorar algunos de los grandes momentos vistos en la plataforma de vídeo.

De vuelta a la jugabilidad, esos escenarios contienen un buen número de detalles que ayudan a que las partidas sean más entretenidas. Además de ubicaciones con diferentes alturas, los edificios y numerosos objetos en los que podemos encontrar protección ayudan a no ir como pollos sin cabeza en busca de los enemigos, sin olvidar que, en el caso de la DEA, uno de los requisitos fundamentales es el que el señor Murphy no acabe balaseado.

En todo caso, el aspecto que más penaliza a este juego es que apenas contamos con margen de movimiento en cada turno. Ya os podéis ir olvidando de mover a todo el escuadrón o de la típica lista de turnos en la que se muestra qué personaje actuará a continuación; en Narcos: Rise of the Cartels contamos con un número de movimientos muy escaso por turno, tanto como que solo vamos a poder movernos y disparar con un personaje antes de cederle el testigo al enemigo. Ojo, que es solo un ejemplo, ya que hay otras acciones como curarnos, recargar o incluso pasar el turno si estimamos que estamos en una posición ideal para esperar el movimiento del enemigo, pero sea como sea, el repertorio es demasiado corto como para poder diseñar grandes estrategias de ataque y defensa.

Esto lleva a que todo se resuma en ir a por cada uno de los enemigos y a asegurarnos de que el resto de componentes de nuestro equipo tengan turnos de contraataque para disparar en cuanto un adversario esté dentro de su campo de visión, simplicidad que también se traslada al sistema de gestión, ya que, a pesar de que ciertas misiones nos pedirán una suma de dinero o que tendremos que cuidar los gastos en las diferentes unidades militares disponibles, tampoco nos vamos a partir el pecho demasiado en lo que al control de ingresos y gastos se refiere.

La IA penaliza al máximo una idea genial

Llegados a este punto, esperamos que haya quedado claro que hablamos de un juego con una gran idea sobre el papel que hace aguas por momentos debido a una jugabilidad que no permite sacar al estratega que llevamos dentro. Aun así, incluso habiendo disfrutado de un sistema de juego más adecuado, hay un elemento más que termina de echar por tierra todo lo bueno que hayamos podido encontrar: la nefasta IA.

Los enemigos tienen tendencia a moverse como sin cuidado alguno por el mapa, a salir al ataque quedando totalmente desguarnecidos o, en algunas ocasiones, a no moverse del sitio y permitirnos llegar con varias unidades para acribillar a un solo soldado. ¿Qué provoca esto? Pues que caigamos en la tentación de utilizar a las unidades más débiles como cebos y arrasar a los enemigos desde la segunda línea con los personajes más potentes.

¿Se le puede sacar algo positivo a esa escasa capacidad estratégica de la IA? ¡Por supuesto! La parte buena de esa pérdida de fundamentos estratégicos es que vamos a disfrutar de acción desenfrenada en todo momento, con tiroteos continuos y un buen número de personajes mordiendo el polvo, pero está claro que al final suena raro que un juego de estrategia por turnos se caracterice por la acción directa y no por un transcurso de las misiones más pausado que nos obligue a estrujarnos el cerebro.

Más nubes y claros en materia visual

La buena utilización del motor Unreal Engine 4 suele traer consigo grandes resultados y alabanzas por parte de jugadores y prensa. Y remarcamos, suele. En el caso de Narcos: Rise of the Cartels vamos a disfrutar de una utilización más que destacable de este motor gráfico para la creación de escenarios, ya sea en zonas de selva o en las calles de Colombia; de día, de noche o bajo lluvias torrenciales.

¿Lo malo? En primer lugar el diseño de los personajes. Que sí, que respetan a los que aparecen en la serie, además de contar con las voces que también hemos escuchado hasta la saciedad en la ficción de Netflix, pero no habría estado mal dotarlos de un número superior de animaciones y, sobre todo, de algo más de expresividad, ya que parecen cartones con voz.

Eso sí, el mayor canteo llega al descubrir que los escenarios apenas sufren desperfectos. ¿Cómo es posible que barriles o palés de madera no se destruyan al recibir cantidades ingentes de plomo? Vale que son detalles que no afectan descaradamente en la jugabilidad, pero su añadido habría venido de perlas para añadir ese componente estratégico que, como ya hemos mencionado, se pierde debido al sistema por turnos escogido y a la escasa capacidad organizativa de la IA.

Conclusión

Narcos: Rise of the Cartels nos deja con un sabor agridulce. La idea es muy buena, así como la apariencia de los numerosos escenarios sacados directamente de la serie y la presencia de dos campañas, una con cada bando. Los problemas llegan con una jugabilidad con la que se pierde todo componente estratégico y nos lleva a «disfrutar» de acción pura y dura. ¿Esto es malo? No tiene por qué serlo, pero cuando haces la compra de un juego de estrategia por turnos, lo que esperas es pensar cada movimiento y escoger con cuidado a cada personaje teniendo en cuenta sus habilidades y armamento.

La gestión del dinero tampoco cuenta con una profundidad como para enganchar al jugador, y su escasa rejugabilidad hace que finalmente estemos frente a un videojuego destinado casi exclusivamente a los fanáticos de la serie.

En todo caso, no debemos olvidar que cada partida es una muestra de balas bastante curiosa, de modo que, olvidando las carencias a nivel estratégico, al menos queda la parte buena de poder disfrutar de un juego de acción bastante decente.

Ficha técnica de Narcos: Rise of the Cartels

  • Desarrollador: Kuju
  • Editor: Curve Digital
  • Plataformas: PC, PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch
  • Fecha de lanzamiento: 19/11/2019
  • Género: Estrategia
  • Modos: Un jugador
  • Idioma: Voces en inglés, textos en castellano
  • Web oficial

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