Vie. May 14th, 2021

Análisis Road & Track Presents: The Need for Speed

Echamos un vistazo a la edición de PlayStation de Road & Track Presents: The Need for Speed, primera entrega de la saga de conducción.

Imagen principal del análisis de Road & Track Presents: The Need for Speed

Si pensamos en sagas de videojuegos que han sobrevivido al paso de los años, es evidente que una de las más famosas y que más jugadores recoge es Need for Speed. La franquicia de Electronic Arts se ha caracterizado por una jugabilidad pensada en la diversión pura y dura, con un estilo arcade que invita a los jugadores a hacer el macarra en cada curva y a decorar sus coches con vinilos y colores totalmente estrafalarios, pero lo cierto es que los inicios fueron totalmente distintos.

Corría el año 1994 cuando EA Canadá y Pioneer Productions lanzaron Road & Track Presents: The Need for Speed en la consola 3DO, uno de los pocos juegos destacables de la máquina de Panasonic. El escaso volumen de ventas de este sistema provocó que solo un año después viera la luz en MS-DOS, siendo el primer y único juego de la saga en aparecer en este SO, mientras que en 1996 dio el salto a PlayStation y Saturn, además de la Special Edition lanzada para Windows 95.

Como habréis visto, el nombre completo del primer NFS es bastante diferente a lo visto en las siguientes ediciones, y es que contó con la ayuda de la prestigiosa revista Road & Track para aumentar su alcance y visibilidad entre los amantes del motor, sin olvidar que también asesoraron al equipo de desarrollo para crear un juego enfocado en la simulación.

Es evidente que, con los medios de aquella época, era complicado realizar un trabajo tan excelso como el que ofrecen en la actualidad simuladores de la talla de rFactor, Assetto Corsa o iRacing, pero la experiencia de juego del Need for Speed original fue bastante llamativa para lo que se solía ver a principios de los 90, y no podemos negar que, casi tres décadas después, es un título que se deja jugar, a pesar de contar con un abanico de opciones demasiado escaso.

Dicho todo esto, vamos a profundizar en los que nos ofrece Road & Track Presents: The Need for Speed en su versión para PlayStation.

APROVECHA LOS EMULADORES PARA DARLE UN TOQUE MÁS MODERNO

Disfrutar de los juegos retro siempre es un placer, pero mucho más es hacerlo aprovechando las oportunidades que nos ofrecen los emuladores hoy en día. Para este análisis hemos hecho uso de Retroarch y el core BeetlePSX HW, con el que podemos decir adiós al aluvión de píxeles que acompañaban al NFS original y, a pesar de algunos errores de bulto en las sombras, disfrutar de una experiencia algo más «moderna».

Como hemos mencionado, Road & Track Presents: The Need for Speed cuenta con pocas opciones tanto a nivel de circuitos como de coches seleccionables. Si nos centramos en los trazados, tenemos seis circuitos (más uno secreto) que presentan diferentes escenarios y localizaciones. Las rutas desérticas y las ciudades repletas de rascacielos y colorido no pueden faltar, ya que eran indispensables en aquella generación, pero también disfrutamos de rutas de montaña en las que la nieve comienza a aparecer a medida que ascendemos e incluso un circuito futurista que desbloquearemos gracias a nuestra habilidad al volante, a no ser que decidamos desbloquearlo desde el primer minuto a través de los trucos disponibles.

Las velocidades elevadas son una de las señas de identidad de esta saga, trabajada de manera magnífica en esta primera edición con numerosas secciones en recta o curvas rápidas en las que podemos sacar las tripas a los ocho coches disponibles, nueve si logramos desbloquear el potentísimo Warrior PTO E/2, un coche ficticio creado para la ocasión y que se acerca a los 400km/h.

Hacemos hincapié en que el Warrior PTO es ficticio porque el resto de coches disponibles son reales, y a pesar que el número es bastante discreto, contamos con muchas de las bestias que destacaban a principios de los 90 como el Acura NSX, el Dodge Viper RT/10 o el mítico Lamborghini Diablo VT, todos ellos acompañados por una base de datos bastante completa en la que se incluyen vídeos, información de rendimiento e incluso la narración de sus respectivas características.

Pon la cámara interior, haz el favor

El diseño de los coches se asemeja bastante a la realidad, e incluso se trabajó en reproducir el interior para aprovechar al máximo la sensación de velocidad que siempre ofrecen este tipo de cámaras. Quizá a algunos les chirríe el hecho de que no se vean los brazos del piloto o que el volante se mueva a golpes, pero os podemos asegurar que se disfruta igual de bien que con las otras tres cámaras disponibles.

Los efectos en carrera sí cuentan con un trabajo más austero, seguramente por las limitaciones de la época, de modo que las marcas de derrape o las chispas al chocar con un rival distan mucho de la calidad en el diseño de los coches y los escenarios, pero al igual que sucede con la cámara interior, es algo que podemos perdonar si nos centramos en la conducción y en tratar de superar a los rivales.

Para cerrar el apartado técnico, queremos destacar una banda sonora muy cañera en la que el rock y el metal imperan y que se adapta totalmente a la velocidad de cada carrera, así como los efectos de motores, cajas de cambios, etc., muy bien diferenciados y que ayudan a darle un toque de distinción a cada coche, además de evidenciar una vez más el intento por ofrecer una experiencia lo más cercana a la realidad posible.

UNO DE LOS SIMULADORES TOP EN LA ÉPOCA

Puede que os explote la cabeza al relacionar Need for Speed y simulación, pero lo cierto es que entre 1994 y 1996, años en los que se lanzaron sus diferentes versiones, apenas había juegos que trataran de ofrecer una conducción realista. Si echamos la vista atrás, el mismo año que vio la luz Road & Track Presents: The Need for Speed en 3DO también fueron lanzados juegos como SEGA Rally o Daytona USA, con una clara vertiente arcade, y hubo que esperar hasta 1998 para disfrutar de los magníficos Gran Turismo y Colin McRae Rally en PSX.

Dicho esto, no podemos negar que caímos en el error de tomar las curvas como si de un Most Wanted o el más reciente Heat se tratara, buscando la clavada de frenos en tiempo récord o un derrape de 200 metros para sacarle las pegatinas a los rivales, y el resultado siempre fue el mismo: hostia terrible contra el quitamiedos. La jugabilidad de Road & Track Presents: The Need for Speed invita a encarar las curvas por el exterior, frenar a tiempo y tomarlas sin que el coche derrape demasiado, ya que se nos irán unos segundos valiosos si no las trazamos correctamente. A esto debemos sumar el hecho de que los toques contra el exterior de los trazados hacen que la velocidad decaiga enormemente, y lo que es peor, que seamos sobrepasados por los rivales.

Electronic Arts y el hándicap, compañeros inseparables

¿Y qué tiene de malo que te pasen unos pocos coches si luego los puedes adelantar? Pues mucho, ya que la IA de los rivales es, a grandes rasgos, muy injusta. Electronic Arts siempre ha hecho un uso obsceno del hándicap en sus juegos deportivos y de conducción, algo que, en este caso, mata por completo todo intento de simulación en las carreras. Mientras que nuestro manejo del coche debe ser todo lo fino que permite el gamepad, los adversarios van sobre raíles, muchas veces sin decelerar en las curvas por cerradas que sean, de modo que seguir su trazada siempre acaba con un trompazo contra el borde de la pista.

Ser adelantados no mola nada, ya que la IA está diseñada para entorpecerte el paso. Por poner un ejemplo, si tu rival marcha por el carril derecho y te colocas en el izquierdo para sobrepasarle, verás cómo va poco a poco moviéndose hacia tu lado para hacerte perder tiempo, y lo que es peor, para frenarte en la cara en caso de que te quedes pegado a su culo.

También debemos contar con que, en el 99% de las carreras, dos coches irán muy atrasados y apenas molestarán, cuatro estarán peleando por la segunda posición y uno irá muy destacado en cabeza, sin cometer apenas fallos y, en caso de hacerlo, regresando a las posiciones punteras en pocos segundos, así que ir conduciendo como un loco nunca nos llevará a buen puerto. Esta situación es todavía más crítica en los sprints, ya que están repartidos en tres sectores cronometrados y el ganador no será el que llegue en primera posición a la meta en el último de ellos, sino el que haya completado el recorrido en el menor tiempo. Puede que finalices en primera posición en el segundo y el tercer sector sacando un par de segundos a tu perseguidor, pero si en el sector inicial has llegado a 10 segundos del líder, no servirá de nada haber cruzado la meta en cabeza en el sector final.

Los modos de juego no invitan a rejugarlo

Además de la escasa variedad de coches y circuitos, Road & Track Presents: The Need for Speed también peca de contar con pocos modos de juego. El original de 3DO tan solo contaba con los modos Head to Head y Time Trial, mientras que en las siguientes versiones se añadieron los modos Single Race y Tournament. Como supondréis, Time Trial es la típica contrarreloj, muy útil para conocer los secretos de cada circuito, y Single Race es una carrera contra siete oponentes en la que podemos seleccionar a los rivales o el número de vueltas.

El modo Tournament vendría a ser la campaña, compuesta por seis pruebas que, al ganarlas, nos darán acceso al circuito futurista Lost Vegas y al Warrior PTO E/2. Una vez concluido no habrá demasiados motivos para rejugarlo, y por sorprendente que parezca, será el modo Head to Head el que puede llevarnos a sacarle un poco más de jugo a este título, ya que a la dificultad de vencer a nuestro rival se añadirá la presencia de la policía, algo que en un principio solo era un añadido curioso pero que se tornó en un imprescindible para el éxito de la saga.

Por supuesto, el modo multijugador local es otra buena opción para darle algo de vidilla, pero lo de jugar con amigos en la misma pantalla también podría comenzar a considerarse como algo retro.

¿MERECE LA PENA JUGAR A ROAD & TRACK PRESENTS: THE NEED FOR SPEED?

El primer Need for Speed ofrece un catálogo de coches, circuitos y modos de juego muy escaso, lo que hace que su vida útil también sea demasiado corta. Aun así, merece la pena darle una oportunidad, ya que no deja de ser una muestra de cómo Electronic Arts quiso introducir la simulación en los juegos de coches, gobernados por el estilo arcade desde los inicios de este género. No hay un aumento de dificultad progresivo, lo que implica que cada carrera será muy competida y nos obligará a conducir lo mejor posible, y el hecho de poder disfrutar de las primeras persecuciones policiacas de la saga también hace que pique el gusanillo de probarlo.

Si no tenéis a mano un equipo en el que jugarlo, siempre podéis hacer uso de emuladores y decidir si queréis mejorar los gráficos o no, sin olvidar que la versión para Windows 95, denominada The Need for Speed: Special Edition, todavía se puede jugar en Windows XP, tanto en 32 bits como en 64 bits.

FICHA TÉCNICA DE ROAD & TRACK PRESENTS: THE NEED FOR SPEED

  • Desarrollador: EA Canadá
  • Distribuidor: Electronic Arts
  • Plataformas: 3DO, MS-DOS, Microsoft Windows, PlayStation, SEGA Saturn
  • Fecha de lanzamiento: 22/04/1996 (versión analizada)
  • Género: Conducción
  • Modos: Un jugador / Multijugador pantalla partida
  • Idioma: Inglés

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies propias y de terceros. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar