vie. Oct 18th, 2019

Análisis Shadowgate, un clásico que nunca duerme

Abstraction y Zojoi nos brindan la oportunidad de disfrutar del clásico Shadowgate con un remake que mantiene la gran jugabilidad de antaño.

Corría 1987 cuando Shadowgate llegó a nuestras casas, una aventura exitosa que ha sabido sobrevivir al paso del tiempo hasta el punto de disfrutar de su remake en el año 2014 y del posterior lanzamiento en consolas. Su llegada a Xbox One nos ha motivado para echarle un nuevo vistazo y descubrir hasta qué punto un juego lanzado hace tal cantidad de años puede dejarse querer en la actualidad. Gráficos renovados y una jugabilidad a prueba de balas son sus señas de identidad, así que vamos a profundizar para descubrir si el remake de Shadowgate cumple con lo esperado y mantiene la grandeza del clásico.

No tocar lo que funciona, un gran acierto

Como es habitual, empezamos hablando del punto fuerte del videojuego en cuestión, y en el caso de Shadowgate, es evidente que la jugabilidad es lo que lleva al jugador a enamorarse de esta obra. En una época en la que los videojuegos tienden a ponernos las cosas muy fáciles y a obligarnos a comernos la cabeza más bien poco, Shadowgate mantiene esa sensación de estar inmersos en una prueba constante, con rompecabezas que nos obligan a darle al coco una y otra vez y la obligación de patear cada zona de arriba a abajo en busca de ese objeto que nos falta para poder continuar con la aventura. La presencia de misiones secundarias también aporta su granito de arena a la hora de complicarnos la vida, y el hecho de que estén apartadas de la línea principal no quiere decir que su dificultad sea menor.

Además de objetos para resolver puzzles, también vamos encontrando piezas de armadura, armas y magias necesarias en momentos precisos de la historia, y la ausencia de indicaciones obliga al jugador al ensayo y error continuo, otro componente de los point & click clásicos que se ha ido perdiendo con el tiempo. De hecho, la dificultad no se simplifica en encontrar enemigos más o menos duros, sino que los retos varían en cuanto a la dificultad de los puzzles o en la forma de eliminar a los adversarios.

Para acabar con el apartado jugable, cabe destacar el buen manejo con gamepad que hemos podido disfrutar. A pesar de ser un juego diseñado para teclado y ratón, los menús integrados funcionan a las mil maravillas, y una vez que nos hayamos adaptado, no vamos a tener ningún problema a la hora de movernos por ellos y dar con la opción requerida.

La duración depende de tu ingenio

Como imaginaréis, Shadowgate no es un videojuego demasiado extenso en lo que a la duración se refiere. En realidad no es necesario que un point & click se haga demasiado pesado, ya que puede caer en la presencia de una trama soporífera que reste puntos al conjunto, de modo que va a ser la dificultad y nuestra capacidad de resolución de acertijos quienes marquen las horas que tardaremos en darle fin. Para los jugadores acostumbrados a este tipo de obras, la duración será de unas 5-6 horas, pero como decimos, la cifra puede alargarse mucho más en caso de quedar atascados o de optar por un nivel de dificultad superior.

Además, debemos contar que la mazmorra en la que transcurre Shadowgate es muy extensa, sin olvidar que los logros seleccionados para este juego nos proponen verdaderos retos, de modo que su regujabilidad está totalmente asegurada.

¿El punto negativo? El hecho de que no llegue traducido al castellano, algo que puede echar para atrás a muchos jugadores y que puede retrasar en exceso a aquellos que no dominen del todo el inglés, ya que la lectura en este videojuego es obligada para conocer al dedillo la trama y, en muchos casos, dar con la solución de los puzzles.

Aspecto añejo con pequeñas renovaciones

En lo visual, es evidente que un juego lanzado en 1987 necesita un buen lavado de cara para adaptarse a la actualidad, algo que sus creadores se han tomado muy en serio. Sin llegar a la excelencia, Shadowgate ha sido renovado de cabo a rabo, pero siempre manteniendo ese toque clásico que agradecerán aquellos que disfrutaron del original hace tres décadas. Si bien es cierto que hay zonas en las que se nota un mayor cuidado que en otras, el resultado global es digno de mención, siempre teniendo en cuenta que hablamos de una obra en la que los gráficos quedan en un segundo plano en favor de la jugabilidad.

A nivel sonoro hemos podido disfrutar de melodías adaptadas y un abanico de efectos mejorado. Al igual que sucede con los gráficos, hablamos de un apartado que ha registrado mejoras pero que no llega a destacar, lo que no evita que se agradezca el trabajo realizado de cara a ofrecer contenido actualizado.

Conclusión

La reedición de Shadowgate llega como una oportunidad de oro para todos aquellos que disfrutaron del original allá por 1987, así como para los jugadores más jóvenes que no tienen problema en descubrir joyas de antaño. El lavado de cara en el apartado técnico ayuda a ofrecer una obra más adecuada a la actualidad, mientras que la jugabilidad apenas ha sido revisada, de modo que encontramos de nuevo todo lo bueno que ya ofrecía en su día.

Sí, es cierto que Shadowgate no es un videojuego que pueda ser disfrutado por todo el mundo, ya que su jugabilidad difiere mucho de los estándares actuales, pero no cabe duda de que hablamos de un imprescindible que ha soportado muy bien el paso del tiempo y que ahora nos llega con esas mejoras visuales que pueden atrapar a nuevos fans.

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