mar. Nov 12th, 2019

Análisis Virtua Tennis. ¿El mejor juego de tenis de la historia?

Virtua Tennis es uno de los grandes clásicos del género deportivo. 20 años después de su lanzamiento, recordamos los motivos por los que sigue siendo un imprescindible.

Virtua Tennis Análisis

Volvemos a la carga con los análisis de grandes clásicos, y en esta ocasión nos ceñimos a los votos de la encuesta que lanzamos en Twitter (hace bastante, todo hay que decirlo) para recordar el genial Virtua Tennis. Parece que fue ayer cuando pudimos empezar a disfrutarlo en los salones arcade, pero lo cierto es que ya han pasado 20 años desde que Carlos Moyá, Tommy Haas, Jim Courier y compañía nos brindaron la oportunidad de disfrutar del tenis como nunca antes lo habíamos hecho.

Un año después llegó su lanzamiento en Dreamcast, versión que vamos a analizar debido a que es mucho más completa que la original, en gran medida debido a la presencia del modo World Circuit. Venga, no nos enrollamos más que nos plantan un warning. ¡Empezamos!

Apuesta total por la diversión

SEGA es una de esas empresas totalmente asociadas a la época dorada de los salones arcade. Un buen número de las «máquinas» más solicitadas llevaban su firma, y en el caso de España, Virtua Tennis llegó cuando las recreativas daban sus últimos coletazos, lo que no evitó que se formaran colas para disfrutarlo. Ese éxito provocó su llegada a Dreamcast, un trasvase en el que se mantuvieron las innumerables bonanzas de esta primera edición de la saga y se añadieron contenidos lo suficientemente atractivos como para tenernos un saco de horas pegado a la televisión.

Pasamos a hablar en presente, ya que Virtua Tennis es un juego que podemos seguir disfrutando hoy día sin problemas. El motivo principal de su éxito llega motivado por la extrema diversión que ofrece, con una vertiente arcade similar a la de otros juegos deportivos de SEGA como Virtua Striker, Virtua Athlete o NBA 2K. La velocidad de movimientos de los jugadores y la variedad de golpes disponibles hacen que cada partida sea un mundo, lo que no evita que siempre haya ciertos trucos para superar a cada tenista.

Hitmaker, desarrolladora encargada de Virtua Tennis, se ha ocupado de que cada tenista cuente con estilos diferentes, siempre tratando de asemejarse a la realidad (hasta cierto punto). Por ejemplo, Carlos Moyá suelta unos cañonazos explosivos con su derecha, mientras que Mark Philippoussis cuenta con un saque demoledor y Thomas Johansson equilibra su falta de pegada con una velocidad endiablada.

Golpe de derecha, de revés, volea, velocidad, saque o variedad de golpes son algunos de los parámetros asociados a los tenistas, y (casi) todos cuentan con fortalezas y debilidades, de ahí que hagan acto de presencia esos trucos para batirlos.

No esperes intercambios de golpes prolongados

De vuelta a la jugabilidad, los partidos de Virtua Tennis se caracterizan por su altísima velocidad, ya sea por los kilómetros por hora que alcanza la bola como por la facilidad para acabar puntos en pocos golpes. Es muy complicado ver un rally extenso, algo más común en otros videojuegos como Top Spin o el más reciente Tennis World Tour, puesto que llega un momento en el que uno de los tenistas pasa a dominar y el otro a devolver la bola como bien puede, momentos en los que, según la posición en la que estemos, tenemos que sacar nuestro mejor repertorio tanto ofensivo como defensivo.

Para ello es indispensable controlar a la perfección los diferentes golpes disponibles. Virtua Tennis no ofrece la variedad que sí puede verse en las secuelas de la saga, de modo que tenemos que abusar de los potentes golpes de derecha y revés y utilizar en momentos muy concretos los globos y dejadas. En caso de que estemos al servicio, todo se reduce a mover el stick hacia el lugar deseado y pulsar el botón cuando la barra esté lo más cerca del marco superior, siempre y cuando no optemos por hacer el saque de cuchara que tan de moda ha puesto en la actualidad Nick Kyrgios. A la hora de restar, lo ideal es colocar la bola lo más alejada del rival o bien mandársela a los pies para que pierda su ventaja al servicio, siempre y cuando el saque haya sido algo defectuoso.

Otro detalle a tener en cuenta es la forma de conectar golpes potentes y colocados. A falta de una barra de potencia, limitada al servicio, Virtua Tennis se basa en la posición del jugador y el tiempo que tenga para cargar el golpeo. Si vamos con el tiempo suficiente estaremos en disposición de soltar un latigazo que complique la vida al adversario, pero en caso de llegar demasiado forzados el golpeo será flojo y bombeado, con la posibilidad de que se marche directamente fuera de los límites de la pista.

Las superficies afectan al ritmo del partido

Como hemos mencionado, Virtua Tennis es un juego destinado a divertirnos en cada punto y con un marcado estilo arcade, pero en lo que se refiere a las superficies de cada escenario sí debemos tener en cuenta ciertos conceptos. Las pistas de tierra batida (París y Barcelona) ofrecen un juego pausado, aunque la altura que llega a coger la bola favorece la posibilidad de preparar el golpeo y soltar verdaderos cañonazos. Lo contrario sucede en la hierba de Londres y Tokio, donde la bola apenas coge altura al botar y favorece el juego de tenistas como Cedric Pioline, enfocado a la variedad de golpes, o como Tim Henman y Mark Philippoussis, acostumbrados al saque y volea.

Por último, Melbourne, Nueva York, Estocolmo y Berlín nos ofrecen la posibilidad de disfrutar de la velocidad endiablada del juego en pista dura, mientras que Los Ángeles y Moscú nos permiten rememorar partidos en moqueta, superficie prohibida por la ATP en torneos profesionales desde el año 2009.

Al igual que debemos aprovechar las ventajas de cada tenista para buscar la victoria, es necesario aprender las particularidades de cada superficie para sacar todo el provecho posible. La posición en la que recibamos el saque, la oportunidad de colocarnos en una zona media o subir a la red incesantemente puede marcar las diferencias dependiendo del escenario, algo que sirve tanto para los partidos individuales como para los dobles, aunque lo cierto es que en estos últimos la IA tiende a hacer lo que le viene en gana independientemente de la orden que demos, golpeando bolas en posición forzada o dejando pasar otras que nos dejan sin tiempo de reacción.

Arcade para ratos libres, World Tour para perfeccionar nuestro juego

Virtua Tennis carece de un catálogo extenso de modos de juego, algo que en ningún caso afecta a su capacidad de engancharnos. El modo más conocido es el Arcade, puesto que es el mismo que pudimos disfrutar en los salones recreativos. La premisa es tan simple como superar las cinco fases de las que consta el torneo, cuatro de ellas en las recreaciones de los Grand Slam y la última en la del Torneo de Maestros. Si no habéis jugado nunca, lo que os convierte en unos bichos raros de cojones, vais a disfrutar de un par de rondas bastante plácidas para empezar, mientras que las dos siguientes ya cuentan con una IA más agresiva y capacitada para colocar la bola en sitios imposibles. El colofón llega en la quinta ronda, la más complicada de todas y que puede suponer un reto dependiendo de cómo tenga el día el adversario.

Ojo, que la cosa no acaba ahí. En caso de superar los cinco torneos sin perder un solo juego (los partidos son al mejor de tres juegos), SEGA nos brinda la posibilidad de disputar un partido extra contra King, y en caso de que hayamos optado por completarlo en dobles, los rivales serán King y Master. La dificultad de este duelo es aberrante, puesto que son dos personajes sin apenas puntos débiles, pero con paciencia y mucha práctica seremos capaces de doblegarlos.

Pasamos a revisar el modo World Tour, una propuesta más duradera y en la que, además de disputar torneos en diferentes dificultades, tenemos que superar minijuegos con los que podremos mejorar de forma considerable nuestra habilidad. Lo primero que debemos hacer es seleccionar a nuestro tenista preferido para posteriormente ver un globo en el que se muestran los torneos, juegos y tiendas disponibles.

La forma de progresar es muy simple. En el caso de los torneos todo se reduce a vencer a nuestro rival en la cantidad de juegos definida. Por lo general, tendremos que superar cada torneo dos veces, la segunda con una dificultad superior, y es evidente que los nuevos torneos que vayan apareciendo contarán con una IA más complicada. Lo mismo sucede con los minijuegos. Derribar bolos con el servicio, golpear paneles con voleas o sacar de la pista cubos con nuestro smash son algunas de las propuestas. Los niveles más sencillos podremos superarlos sin mayor dificultad, pero los más avanzados puede que nos saquen de nuestras casillas, aunque no debemos desesperar, puesto que gracias a ellos aprenderemos a dominar todos y cada uno de los aspectos de Virtua Tennis.

A medida que vamos completando torneos iremos escalando puestos en el ránking STP, lo que desemboca en la apertura de nuevas tiendas y el desbloqueo de torneos cada vez más complicados. En las tiendas podemos hacernos con numerosos diseños de ropa para nuestro jugador, además de reponer energía y adquirir pistas y nuevos jugadores (no reales) para los modos Arcade y Exhibición.

Una vez que hayamos alcanzado el número 1, King y Master nos esperan de nuevo en un partido a un set. Eso sí, ahora nos va a costar mucho menos superarlos, ya que en el camino hacia lo más alto del ránking habremos ido mejorando nuestro juego hasta el punto de hacer con ellos lo que queramos.

Una gozada visual para estrenar el Siglo XXI

En el año 1999 ya existían grandes videojuegos en 3D, pero pocos nos ofrecían la velocidad, fluidez y tamaño de personajes de Virtua Tennis. A pesar de que los diseños de los tenistas nos resulten acartonados a día de hoy, en aquella época nos tuvimos que frotar los ojos al ver esas animaciones tan bien trabajadas, la gran velocidad a la que transcurrían los partidos e incluso los rastros de cada punto en la superficie, tales como las marcas de las bolas al impactar contra el suelo o los surcos al derrapar en las pistas sobre tierra batida. Una vez más, la placa NAOMI nos brindaba la posibilidad de disfrutar de un must-have de los salones arcade, esplendor también trasladado a la versión doméstica.

Esa espectacularidad también se traspasó al sonido. La banda sonora disponible en menús y partidos es muy cañera, totalmente adecuada para la velocidad de los partidos, con ritmos electrónicos y punteos de guitarra eléctricas acompañando cada punto. Los efectos de sonido también aportan lo suyo a la hora de sumergirnos en el mundo del tenis, con diferentes sonidos para cada tipo de golpeo y voces destinadas a cantar el resultado después de cada punto, con el gran detalle de ofrecerlas en varios idiomas dependiendo de la ciudad en la que juguemos.

Conclusión

Virtua Tennis fue uno de los grandes videojuegos de los últimos años de vida de las recreativas y una compra obligatoria para los que tuvimos la suerte de disfrutar de la extinta SEGA Dreamcast, y a día de hoy sigue siendo una obra que rinde a gran nivel y se antoja indispensable en las reuniones de amigos. Pocos juegos ofrecen tanto pique, ya sea en solitario a través de los modos Arcade y World Tour o en compañía, y es que conectar cuatro mandos en la consola (o emulador si no la tenéis) y pasar la tarde echando partidos y vacilando al personal no tiene precio.

Gran velocidad de movimientos, animaciones muy fluidas y ritmo altísimo de partidos son algunas de sus cualidades más destacadas, sin olvidar la posibilidad de poder escoger a varios de los mejores tenistas de la época.

Si ya disfrutasteis de Virtua Tennis en su día, este análisis seguro que os lleva a desempolvar vuestra vieja Dreamcast. En caso de que no hayáis tenido opción de probarlo nunca… joder, ¡a qué esperáis!

Ficha técnica de Virtua Tennis

  • Desarrollador: Hitmaker
  • Editor: SEGA
  • Plataformas: Arcade, Dreamcast, PC, N-Gage, Game Boy Advance
  • Fecha de lanzamiento: 1999 (Arcade), 2000 (Dreamcast), 2002 (PC y Game Boy Advance), 2003 (N-Gage)
  • Género: Deportivo
  • Modos: Un jugador, multijugador local
  • Idioma: Castellano

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